El diseñador que cobra muy barato

Una visión del fenómeno de la guerra de precios en el mundo del diseño y del marketing.

El diseñador que cobra muy barato

Actualizado el 30 de junio del 2016

El mercado está saturado de ofertas; el diseño no escapa de este fenómeno.

Uno de los recursos que los diseñadores utilizan para aumentar su cartera es la competencia en base a precios cada vez más bajos. En un mercado creativo donde el valor de la oferta es tan subjetivo, tan difícil de estandarizar, las diferentes aproximaciones que utilizan los diseñadores para ofrecer sus servicios crea una gama de precios ridículamente vasta que confunde al cliente.

¿Por qué si un diseñador me está cobrando 100 dólares por un logotipo, otro me está cobrando 1.000?

Te explicaremos lo que pasa cuando un diseñador o agencia cobra muy barato su trabajo de diseño.

Desde el punto de vista del diseñador

Cobrar demasiado barato te trae más clientes al comienzo, pero ojo, solo aquellos clientes que aprecian el descuento por encima de la calidad. El cliente experimentado, que sabe lo que quiere, aprecia la calidad por encima del precio ya que lo que busca en un diseñador es eso: calidad.

De todas maneras te llenarás de clientes, en su gran mayoría como el señor Manolo, que rápidamente coparán tu tiempo productivo con trabajos:

  • Que poca probabilidad tienen de ir a tu portafolio ya que serán hechos para complacer al cliente y no para lograr objetivos de marketing serios.
  • Que te toman mucho tiempo, porque nadie dijo que barato significaba fácil.
  • Que ahogarán tu posibilidad de crecer y mejorar como profesional porque estarás el 100% de tu tiempo entregado a complacer a  los clientes.

Cuando te saturas de clientes baratos, tu creatividad se estanca y tu posibilidad de producir trabajos que te harán escalar hacia arriba disminuye considerablemente.

Es obvio que no puedes tener unos precios más altos de lo que tu nivel como proveedor te confiera, pero también es cierto que una de las razones principales de no poder progresar como profesional  es que vives ocupado con trabajos de poco presupuesto y alta exigencia.

El diseñador baratero eventualmente va a necesitar resolver de alguna manera: o dedicas más tiempo o disminuyes la calidad del trabajo para salir más rápido de ellos y cobrar lo más rápido posible; y dado que el tiempo NO es ilimitado pues el día tiene solo 24 horas, siempre, sin duda alguna terminarás bajando la calidad.

Por supuesto que no puedes anunciarte diciendo que la calidad de tus trabajos es menor, pero que igual pretendes cobrar, esto no lo sabe nadie, solo se enteran tus clientes cuando ya es tarde. Es cierto, alrededor de la mitad de tus clientes están insatisfechos, solo que tú no lo dices.

Desde el punto de vista del cliente

Es obvio lo importante de abaratar costos, sin embargo el cliente novicio no sabe en qué actividades escatimar y en qué actividades no;  ya que no están directamente relacionadas con la actividad comercial. El emprendedor inexperto no duda en recortar los costos de publicidad y diseño, sabiendo que existe una gran cantidad de diseñadores que están dispuestos a "regalar" su trabajo.

Muchos empresarios, sobre todo los ubicados en las áreas industriales, carecen de respeto por el trabajo de diseñadores y publicistas, y por eso sienten que es una ridiculez pagarles lo mismo que a otros profesionales como ingenieros o médicos, y por eso pasan varios años lidiando con trabajos mediocres sin comprender que el problema es inmanente a su falta de conocimiento y de respeto por las profesiones del show business.

¿Por qué un trabajo muy barato es muy probable que sea mediocre?

Cuando un diseñador decide regalar su trabajo, todo va saliéndole bien pero solo al comienzo. MUY rápidamente se llena de trabajo y no puede cumplir con todos los clientes de la manera en que éstos esperan. En el mundo del diseño hay presente una cultura de que el diseñador es un empleado, un profesional servicial cuyo destino es complacer el gusto del cliente y dentro de esa cultura hay muchos diseñadores novicios que comienzan tímidamente a ofrecer sus servicios a precios muy bajos y que rápidamente son captados por clientes que buscan ese tipo de servicios, a ese tipo de precios.

1.- Diseñadores recién graduados que no han sido fuertemente formados en marketing no tienen suficiente experiencia y, sobre todo, tienen una estructura corporativa de servicio al cliente extremadamente precaria o inexistente. Al avanzar el trabajo, su emprendimiento tendrá necesidades que solo alguien con experiencia, sensatez y preparación demostrables podrá entender y cumplir.

2.- Los diseñadores que están, gracias a sus precios, 500% full de trabajo por encima de lo humanamente aceptable, seguro no van a tener tiempo para atenderle a Usted como está esperando.

Por lo general, ambos, tanto los nuevos como los mediocres y muy ocupados son deficientes en tanto a garantías, contratos, facturas, etc., etc.

Tenemos tres escenarios de precios muy bajos:

  1. Diseñador muy novicio que sin importar que sea muy bueno en lo suyo, carece de la experiencia para ofrecer un servicio de calidad.
  2. Diseñador con experiencia pero con menor talento del necesario que le va mal en los negocios (obvio) y por eso decide tirar los precios al piso, se llena de trabajo y termina ofreciendo un servicio que además de mediocre, es incompleto.
  3. Un diseñador que a pesar de ser muy bueno tiene el autoestima bien bajita, que no siente el derecho de cobrar lo justo por su trabajo.

Por lo general todos los clientes esperan el tercer caso, y lo que opcurre es que, cuando el mercado detecta a uno de estos raros especímenes, inmediatamente lo saturan de trabajo, dándole la oportunidad de darse cuenta de que su talento vale, y por ende el valor para ajustar sus precios; es por eso que éstos casos son bastante improbables.

¿Desea Usted, como cliente, verse en alguno de estos escenarios? Obstinado de diseñadores como el 1 o el 2 y esperando algún día toparse con un diseñador del tipo 3...

En conclusión

Es muy tarde cuando el cliente se da cuenta de que el diseñador barato hizo alguna de estas cosas:

  • Ofreció algo que no estaba dispuesto a cumplir.
  • Ofreció un servicio que en realidad no está preparado para ofrecer.
  • Carece de garantía y/o un servicio postventa sólido.
  • Luego de comenzado el trabajo comienza a cobrar por cosas que nunca mencionó al comienzo.
  • El talento del diseñador no es el adecuado para cumplir sus objetivos.
  • El diseñador no le asesoró de manera adecuada, suficiente u oportuna con respecto a los aspectos básicos de su estrategia de marketing.

El cliente avanzado conoce la diferencia entre un trabajo profesional y uno mediocre y sabe, aunque sea por encima, que ciertos trabajos  requieren no solo talento sino esfuerzo y tiempo considerables, sobre todo en el tema de diseño web. El cliente avanzado sabe discernir y sopesar entre la calidad del portafolio y los precios de las agencias y diseñadores, tratando de encontrar un equilibrio entre calidad y precios.

Por supuesto que precios altos NO garantizan calidad.

 

Creado y mantenido por Rafael Juárez y Yuraima Herrera de

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